Crítica: "¿Cómo matar a un esposo muerto?", al nivel de sus groserías

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"¿Cómo matar a un esposo muerto?"
Por Domingo Rojo    

Con el estreno consecutivo de las comedias "Hazlo como hombre" (2016) y "¿Cómo matar un esposo muerto?" (2017) se ilustra la salud bipolar que guarda el cine mexicano, en especial el de corte comercial. La primera se convirtió en un éxito de taquilla mientras que la segunda apenas arañó aceptables números en su estreno. Esa diferencia puede señalar varias cosas, una de ellas es lo inferior como película que resulta "¿Cómo matar a un esposo muerto?", lo cual ya es mucho decir porque la otra no es una película fuera de serie, sino acaso de medio pelo.

"¿Cómo matar a un esposo muerto?" (2017) narra la historia de Carolina (Mara Escalante), madre de dos niñas pequeñas y esposa despechada de Germán (César Évora), quien le es infiel con una joven amante. Germán decide divorciarse de ella y arrebatarle la custodia de las niñas, con el apoyo de su hermano Fernando (Lalo España), abogado inescrupuloso. Sorpresivamente, Germán muere de un infarto y su hermano toma la custodia de las niñas y hace todo para acorralar a Carolina. Ésta, con la ayuda de sus amigas y socias de una cafetería, Ana (Analay Rodríguez) y Sofía (Daniela Zavala), hace malabares para recuperar a sus hijas, mientras que se le cruza un romance inesperado cuando conoce al músico Roberto (Francisco Gattorno).

La comediante Mara Escalante, protagonista de esta comedia, ganó popularidad entre cierto sector de la audiencia de televisión en México mediante sus personajes cómicos que se caracterizan por satirizar a gente de clases populares, ciertamente con una visión clasista de doble moral. Eso mismo lo trasladó al cine en el personaje secundario que encarnó en "¿Qué Culpa Tiene el Niño?" (2016), otro éxito en taquilla. Probablemente eso animó a los productores de este filme a darle un papel protagónico, lo que resultó en el descalabro de "¿Cómo matar a un marido muerto?", bajo la dirección del debutante Conrado Martínez.

Este film podría ser un largo programa de la vieja televisión mexicana, por su realización ramplona y su guión trazado con torpeza. El conjunto actoral, que en buena parte proviene de allí, tienen el nivel de las series que acostumbra producir Televisa o TV Azteca, sin rigor ni exigencia. La pequeña diferencia con la televisión es que en "¿Cómo matar a un esposo muerto?" no se le pone límite a los improperios, leperadas, mentadas de madre, albures y groserías que profiere la protagonista tan aprisa como si fueran a pasar de moda. Sus ráfagas de insultos son la clave del humor de una trama chabacana, a la cual también se le agrega una cuota de melodrama más ridícula que conmovedora.

"¿Cómo matar a un esposo muerto?" es de ese tipo de películas que le hacen mucho daño al cine mexicano, por su nivel cero de creatividad. Estas películas ahuyentan para siempre a un público que piensan que así es todo el cine nacional, lo cual no es verdad. Al cine mexicano le conviene la diversidad en todos sentidos: bienvenidas las comedias, los dramas, el terror o cualquier otro género. Pero no hay que reunciar a un aspecto: garantizar calidad.

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